YEBRA DE BASA

En el año 714, los musulmanes amenazan Huesca.

Los cristianos huyen, llevándose consigo el Santo Cáliz.

Dejan las tierras bajas y se encaminan a las montañas.

Al macizo de Santa Orosia, al monte Oturia, en la comarca del Serrablo, en el Alto Aragón.

A los pies del macizo, en el valle de Basa, existía ya la aldea de Yebra, pero los fugitivos se instalaron en una cueva de la montaña. Una cueva escondida y de complicado acceso.

Un estrecho sendero conduce desde la aldea de Yebra a la Ermita de la Cueva a través del macizo de Santa Orosia.

Por aquí ascenderían el obispo de Huesca y sus acompañantes en busca de un escondite donde salvaguardar el Grial.

En lo alto, la meseta de Santa Orosia. Más allá, el pico del Oturia.

En el horizonte, las nevadas cumbres de los Pirineos. Al este, Ordesa. Al sur, en días claros y ventosos, puede verse el Moncayo. Al oeste, la Peña Oroel. Abajo, la campiña y los pueblecillos del Valle del Basa. Más allá, Sabiñánigo, en la cuenca del Gállego.

 

Si es época de lluvias, conforme se asciende se va escuchando el rumor del agua, cada vez más intenso, hasta transformarse en estruendo.

Es la cascada que resguarda la ermita rupestre en la que se refugiaron los huídos tratando de ponerse a salvo del invasor sarraceno.

Tras la cortina de agua, está la cueva-ermita.

La ermita es una cueva ante cuya entrada se ha levantado una pared.

 

Desde la alta llanada se precipita el agua que protege la Cueva del Grial.

Ahí, en ese lugar inhóspito e inaccesible, vivieron los custodios del Grial.

Éste fue el primer refugio del Grial cuando hubo que sacarlo de Huesca.

Éste fue el primer lugar en que se ocultó el Cáliz.

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