LA CAPILLA DEL SANTO CÁLIZ

El hecho de que el Cáliz que se custodia en la Catedral de Valencia se encuentre en una capilla (y en la principal capilla del templo) no es irrelevante.

A lo largo de los siglos, el Santo Cáliz nunca ha sido considerado como un mero objeto de valor pecuniario, artístico o arqueológico.

En los últimos tiempos ha resurgido la polémica que de vez en cuando se plantea en torno a diferentes cálices que aspiran a arrogarse la “autenticidad”. Hay muchos argumentos que avalan el Cáliz valenciano. Y, además de todos ellos, está el hecho de que es la única copa que mantiene un latido propio, la única copa que no es una simple pieza de museo exhibida en una vitrina al igual que una infinidad de objetos similares.

Incluso hoy, en una época en la que el antiguo interés por las reliquias ha desaparecido, el Cáliz sigue irradiando la misma luz que ya fascinó a los trovadores medievales que escribieron sobre él y difundieron la noticia de su existencia por toda Europa.

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