LORETO (Huesca)

En el modesto poblado de Loret, guardó Orencio, padre de Lorenzo, la importante reliquia cuya custodia le encomendara su hijo.

 

No había obispos en Huesca.

El Cáliz permaneció oculto hasta el siglo VI, cuando el primer obispo, Vincencio, se hizo cargo de él.

 

En Loreto se erigió una ermita, que aún permanece, reconstruida.

Este rincón humilde y olvidado fue el primer lugar donde estuvo el Cáliz cuando llegó a España.

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