BAILO

A pocos kilómetros del paso del Camino de Santiago, en un solitario llano a los pies de la cordillera pirenaica, en la cuenca fluvial del Aragón, se encuentra la villa de Bailo.

 

Hubo un tiempo en el que Bailo fue Sede Real.

Bailo fue sede de los reyes del Sobrarbe. No existían entonces sedes cortesanas fijas, sino cortes itinerantes, pero los monarcas frecuentaban la villa de Bailo.

Durante el reinado de Sancho III, en 1014, la sede episcopal, y con ella el Santo Cáliz, se trasladó a la iglesia de la corte, que se hallaba en Bailo: la iglesia de San Pedro (hoy parroquia de San Fructuoso).

En Bailo el Cáliz debió de permanecer de 1014 a 1076.

Durante unos años, en Bailo residieron con frecuencia don Ramiro y sus hermanos, los hijos de Sancho III. Hasta que éste donó el lugar al cercano monasterio de San Juan de la Peña en 1025 y los reyes de Aragón se quedaron sin sede.

La parroquia actual es una edificación del siglo XVI. Su torre conserva en el aranque vestigios de la original románica. Nada más penetrar en el templo, en medio del comienzo de la nave, hay un capitel románico decorado por sus cuatro caras.

Es el capitel de un claustro.

Es cuanto queda de la desaparecida iglesia románica de San Pedro.

Está situado sobre una basa ática y ésta a su vez sobre un podio moderno.

Se ha vaciado en su parte superior para cumplir funciones de pila bautismal.

La temática de su decoración es la lucha entre el bien y el mal.

Eso es lo único que queda.

Pero aquí se ubicó una vez la sede del naciente Reino de Aragón.

Y aquí estuvo una vez el Santo Grial.

 

Hoy Bailo es un pueblo de escasas calles.

Este lugar remoto fue residencia regia. Estuvo habitado por reyes, obispos, ricoshombres.

Hoy resulta difícil imaginar que este pequeño pueblo fue Sede Real.

Y sin embargo, sus habitantes se han embarcado en una hermosa empresa de evocación de aquellos años en los que aquí residieron monarcas y prelados. En los que aquí se custodió el Grial.

 

Aquí estuvo el Grial. Y aquí, desde hace algún tiempo, durante unos días al año el Grial vuelve a estar presente.

 

[Fotos: ACURBA (Asociación cultural y recreativa del pueblo de Bailo)]

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